¿Por qué no podemos comparar la caída del precio del crudo con la bajada de los precios de la gasolina y el gasóleo en el surtidor?
Los avances en el acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán han reducido la tensión en Oriente Medio, aunque la falta de certidumbre sobre la reapertura del Estrecho de Ormuz sigue impactando sobre los mercados internacionales de la energía.
En el caso de España, los problemas de suministro que se han observado en otros países no se han producido, gracias a las inversiones de la industria del combustible en nuestro sistema de refino, el más flexible y competitivo. Esto se traduce en que el suministro, en estos momentos, está garantizado.
Sin embargo, las tensiones en los mercados internacionales se trasladan a los precios de los carburantes y, más concretamente, a las cotizaciones internacionales de la gasolina y el gasóleo ya refinados, que son la verdadera referencia a la hora de analizar los precios de los carburantes.
En este debate sobre los precios de los carburantes, es posible que leas, escuches o veas informaciones en las que se afirma que la caída del precio del crudo no se traslada porcentualmente al precio de los carburantes.
Por ello, en esta publicación de AICExplica, vamos a explicar los factores que impiden comparar porcentualmente la caída del precio del Brent con las fluctuaciones de los precios de la gasolina y el gasóleo en el surtidor.
¿Qué ocurre actualmente con los precios?
En primer lugar, los vehículos se mueven con gasolina y gasóleo ya refinados, no crudo. Y estos productos ya refinados cotizan, individualmente, en el mercado internacional, siempre según su oferta y demanda.
En estos momentos, el crudo oscila en los niveles previos a la crisis, mientras que la cotización internacional de la gasolina sigue un 36 % por encima, y la del gasóleo, un 25 %.
En segundo lugar, es importante matizar que los precios finales que aparecen en los surtidores están determinados por distintos elementos.
- El 40 % del precio que pagamos en el surtidor depende de las cotizaciones internacionales, de esos costes de la gasolina y el gasóleo en los mercados internacionales.
- El otro 60 % está conformado por costes regulatorios, logísticos o impuestos, como, por ejemplo, el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos o el IVA, que ha vuelto al 21 % desde el 1 de julio.
Este 60 % son costes que siempre están ahí y siempre se suman a las cotizaciones internacionales, independientemente de que suban o bajen. Y precisamente, como siempre están ahí, contienen porcentualmente la bajada de los precios de los carburantes en el surtidor.
Por ello, este 60 % de costes regulatorios, logísticos e impuestos impide comparar porcentualmente las variaciones en los precios internacionales con el precio de venta al público (PVP).
Caso práctico
A modo de ejemplo, en el caso de que la gasolina se sitúe en 1,40 €/litro, si el precio del crudo cae un 20 %, el impacto que se va a apreciar en el precio final va a ser del 7,8 %. Porque la caída del 20 % se aplica solamente en el 40 % que representan las cotizaciones internacionales en el precio final. Y, como decimos, los costes regulatorios, logísticos e impuestos contienen porcentualmente la bajada de los precios de los carburantes.
Lo vemos en las bajadas, pero también en las subidas, porque solo ese 40 % que representan las cotizaciones internacionales sube en el precio final. Así, en el momento del pico de precios alcanzado en la primera semana de abril, la cotización internacional del gasóleo subió más de un 100 %, mientras que el precio en los surtidores aumentó un 30 %.
parar porcentualmente las variaciones en los precios internacionales con el precio de venta al público (PVP).
Nuestro compromiso con la responsabilidad y transparencia
Desde la Asociación de la Industria del Combustible de España (AICE) reafirmamos el compromiso de nuestras empresas asociadas con la responsabilidad y la transparencia en la traslación de los costes internacionales de la energía a los precios de los carburantes. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha confirmado que no existen anomalías en los precios de los carburantes, ni en el funcionamiento general del mercado. Asimismo, en un reciente informe, Competencia concluye que tampoco se han producido anomalías en los márgenes empresariales, ya que los niveles de rentabilidad observados son, en general, compatibles con una estructura competitiva del mercado.
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